
Para la juventud de mi amado país CHILE, y todas sus concepciones de Nación.
¿Qué es el Nacionalismo chileno, y para adonde va?
Cada vez que me encaramo por sobre la barda de la opinión oficial…y también por la de las masas, se me nubla el pensamiento con esta intrigante y sólida pregunta: ¿Qué es el Nacionalismo chileno, y para adonde va?
Es en ese momento, cuando las historias de mi juventud, basadas por las influencias de mi madre, una dirigente del entonces Partido Nacional y de mi señor padre, un hombre autodidacta, en tiempos en que la educación era un privilegio de las elites más empingorotadas, se fue forjando junto a las influencias ideológicas de Oswald Spengler, en el pueblo, con el pueblo y para el pueblo, siendo de esta forma cuadro activo anticomunista desde su trinchera socialista, ya sea en MNSCH o en su paso por la participación directa en el Segundo Conflicto Mundial; sin embargo, en lo doctrinario, las palabras de mi solemne y romántico maestro Don Gastón Acuña McLean, además, por el fuerte ideario de la República Portaliana “cruda”, por las infinitas necesidades de libertad de pensamiento y de acción y ante la acción desmedida de los polos políticos y… también de los caudillos del poder y del dinero, me dan las energía necesaria para entregarles este particular trabajo, a todos los jóvenes chilenos, que día a día, ven traicionados y mancillados sus valores patrios. Más aún, cuando veo como “la democracia” a través de los administradores de turno, juegan con la Soberanía de la Nación.
Esa Nación, que ya sea en sus dos acepciones generales – la cultural y la política, ve denostados los valores y principios rectores de Chile, en especial, cuando se trata de la estrategia de formación y educación que a sus HIJOS debe entregar.
Si bien estos conceptos son de carácter sociológicos, son de una pureza estratégica a toda prueba, pues las características culturales de nuestras regiones son amplias y muy diversas, y el estado como nación, no es lo suficientemente claro ni preciso al elaborar sus políticas estatales (Nación Política ineficiente).
De meridiana claridad es el hecho, que para quedar bien con todos, existen administraciones que no provocan revoluciones (cambios estructurales y profundos) en las políticas heredadas, aún a costa de saberlas innocuas y demagógicas.
Ya, en la Revolución Francesa, se discutía acerca del concepto de nación, sin embargo hoy en esta aldea global, las discusiones han girado, entre otras cosas, en lo que sucede respecto a la titularidad del ejercicio de la soberanía, y obviamente de las resultantes, ya sea por el ejercicio o no ejercicio de tal acción.
Es un hecho empírico, pero no lógico, el que el pueblo elige “soberanamente” a sus representantes, estos representantes, salvo honrosas excepciones, no satisfacen las necesidades de proyección de la Nación, como tal, ni inmediatas y menos futuras de este pueblo carente de voz y de acción.
De lo anterior, nace mi humilde visión, de que el pueblo es más, que solo uno de los constituyentes de la Nación. ¿Qué importa que la nación este constituida jurídicamente, si esta organización no interpreta el clamor popular de su pueblo?
Nicolás de Condorcet, ejemplifica con el concepto de pueblo, con énfasis y con valor, la distinción entre poder constituyente y poder constituido como base para el buen funcionamiento del Estado liberal y democrático. Esta es la base por la cual todo pueblo, puede revelarse ante la opresión de una eventual tiranía, sea opresión intelectual o política, mayor aún si es internacional.
De esta forma, podemos desprender, que en ninguna nación, existe “Soberano” alguno, pues el único soberano es el Pueblo, pero el pueblo es una diversidad de opiniones, razas, culturas, historias; es de esta forma en que nos involucramos con una nueva estirpe.
La fuerzan de las expresiones vertidas en estas líneas, entregan sustento para indicar, que la Nación, NO es sujeto del derecho, característica que sí poseen los estados. Por lo tanto, los pensamientos filosóficos, las corrientes de opinión, los conceptos internacionales, no pertenecen a todas las naciones, es decir cada uno tiene una nacionalidad propia, por ende en Chile, somos CHILENOS.
Este ser Chileno, conlleva determinadas características, las cuales se encuentran bajo el acervo del concepto de nación cultural, lo que genera, uno de los que mayores problemas planteados por las comunidades, al plantearse, el cómo definir esta nación cultural. Por mucho tiempo, quienes se dedicaron al trabajo de campo, en especial a apropiarse de los conceptos y generar sensaciones y percepciones de ciertos valores de verdad en sus argumentos, fueron los activistas de ciertas doctrinas y filosofías internacionalistas, las cuales en el contexto del dominio ideológico global, difundieron y relativizaron el punto básico de acuerdo, el cual era, sin lugar a ninguna duda, el que los miembros de la nación cultural debían tener conciencia de constituir un cuerpo político ético diferenciado, pues entre todos podían compartir características culturales, tales como la lengua, las tradiciones e historia, las religiones comunes y el respeto a la diversidad y opción de una cultura distintiva, formada históricamente, pudiendo añadir el requisito de un asentamiento en un territorio determinado.; estruendo debiera sentirse, ante mis manifiestos reparos a la simpleza de decir “ lo que es Chile” como asentamiento, pues no hay que olvidar, que Chile fue mucho más territorio del que ciertos políticos le han dejado. (San Juan, Mendoza, Rio Diamantes al sur, Patagonia, y actualmente el ignominioso enclave Tompkins).
Lo anterior es fundamental, para hacer coincidir el concepto con la realidad, el concepto de nación cultural suele estar acoplado a una doctrina histórica, la cual contempla como naciones a las divisiones que se generan los humanos en asentamientos determinados geopolíticamente. En este sentido, se trata de una doctrina ética y filosófica que sirve como punto de partida para la ideología del nacionalismo.
La distinción de características específicas de un grupo le da el sustento a lo se conoce como la Identidad Nacional. Para esto, se utilizan criterios diferentes entre sí, toda
vez que son distintas las personas que los usan, como así son distintos los objetivos que de uso de las concepciones de ideas y de construcción de conceptos.
Alguna vez un alumno, me consulto acerca de si podía haber una Nación, dentro de otra Nación; pues esa pregunta me dio pie para responder desde el fondo de mi alma..Sí y No, ... mi alumno quedo perplejo, inquiriéndome nuevamente, bueno ¿si o no?, a lo cual le manifesté: “yo nací donde ya habían otros, jamás , se me ocurriría, robarles el concepto de nación a aquellos que sí son dueños de la historia, a cuya historia yo me acoplo, sin embargo, eso es lo cultural, las tradiciones históricas (muy abandonadas hoy por hoy, y desde hace muchas décadas). Por otra parte, cuando los previos se organizaron, forjaron una doctrina llamada país, ese país le dieron un nombre, y bajo ese nombre, muchos juramos defenderlo hasta morir si fuera necesario, en ese juramento escuche a mis connacionales, en sus lenguas ancestrales aymara, rapa nui, en mapudungun, en chileno, y fuimos todos uno, éramos CHILENOS.
Es de suma importancia el ser bastante claro al respecto de lo recién inferido, pues muchos inmigrantes han adoptado esta Nación Chilena, como su nueva Nación; se han involucrado en el proceso de hacer grande su nombre y productiva su tierra, apoyando, creciendo, y muriendo junto a nuestros compatriotas, ya sea en los albores de la nación chilena o ya sea en sus eventos posteriores; tal cual como le respondi a mis alumnos, ya habían otros, y yo fui el que se adapto y fui uno más, estos inmigrantes ahora son Chilenos. No es el caso, de extranjeros que movilizan capitales con fines de rentas, no es el caso de extranjeros que se amparan en ONGs para activar ideologías, tampoco es el caso de aquellos extranjeros que a través de sus transnacionales, usufructúan del pueblo (amparados por las castas corruptas del poder político), solo serán tratados como CHILENOS, todos aquellos que hagan de Chile su Patria.
En estricto rigor, existe una piel indómita, que llegan a convertir el sentido cultural y político de nación, en una defensa irrestricta ante todo internacionalismo (interno y externo), que pretenda reemplazar a la Nación como un todo, o como parte. Esos somos, los nacionalistas.
Ahora, el ¿para donde vamos?, queda a vuestra interpretación: para mi, seguir construyendo a la Nación Chilena.
¿Qué es el Nacionalismo chileno, y para adonde va?
Por Javier Andrade Morales***, un albañil nacionalista.
Cada vez que me encaramo por sobre la barda de la opinión oficial…y también por la de las masas, se me nubla el pensamiento con esta intrigante y sólida pregunta: ¿Qué es el Nacionalismo chileno, y para adonde va?
Es en ese momento, cuando las historias de mi juventud, basadas por las influencias de mi madre, una dirigente del entonces Partido Nacional y de mi señor padre, un hombre autodidacta, en tiempos en que la educación era un privilegio de las elites más empingorotadas, se fue forjando junto a las influencias ideológicas de Oswald Spengler, en el pueblo, con el pueblo y para el pueblo, siendo de esta forma cuadro activo anticomunista desde su trinchera socialista, ya sea en MNSCH o en su paso por la participación directa en el Segundo Conflicto Mundial; sin embargo, en lo doctrinario, las palabras de mi solemne y romántico maestro Don Gastón Acuña McLean, además, por el fuerte ideario de la República Portaliana “cruda”, por las infinitas necesidades de libertad de pensamiento y de acción y ante la acción desmedida de los polos políticos y… también de los caudillos del poder y del dinero, me dan las energía necesaria para entregarles este particular trabajo, a todos los jóvenes chilenos, que día a día, ven traicionados y mancillados sus valores patrios. Más aún, cuando veo como “la democracia” a través de los administradores de turno, juegan con la Soberanía de la Nación.
Esa Nación, que ya sea en sus dos acepciones generales – la cultural y la política, ve denostados los valores y principios rectores de Chile, en especial, cuando se trata de la estrategia de formación y educación que a sus HIJOS debe entregar.
Si bien estos conceptos son de carácter sociológicos, son de una pureza estratégica a toda prueba, pues las características culturales de nuestras regiones son amplias y muy diversas, y el estado como nación, no es lo suficientemente claro ni preciso al elaborar sus políticas estatales (Nación Política ineficiente).
De meridiana claridad es el hecho, que para quedar bien con todos, existen administraciones que no provocan revoluciones (cambios estructurales y profundos) en las políticas heredadas, aún a costa de saberlas innocuas y demagógicas.
Ya, en la Revolución Francesa, se discutía acerca del concepto de nación, sin embargo hoy en esta aldea global, las discusiones han girado, entre otras cosas, en lo que sucede respecto a la titularidad del ejercicio de la soberanía, y obviamente de las resultantes, ya sea por el ejercicio o no ejercicio de tal acción.
Es un hecho empírico, pero no lógico, el que el pueblo elige “soberanamente” a sus representantes, estos representantes, salvo honrosas excepciones, no satisfacen las necesidades de proyección de la Nación, como tal, ni inmediatas y menos futuras de este pueblo carente de voz y de acción.
De lo anterior, nace mi humilde visión, de que el pueblo es más, que solo uno de los constituyentes de la Nación. ¿Qué importa que la nación este constituida jurídicamente, si esta organización no interpreta el clamor popular de su pueblo?
Nicolás de Condorcet, ejemplifica con el concepto de pueblo, con énfasis y con valor, la distinción entre poder constituyente y poder constituido como base para el buen funcionamiento del Estado liberal y democrático. Esta es la base por la cual todo pueblo, puede revelarse ante la opresión de una eventual tiranía, sea opresión intelectual o política, mayor aún si es internacional.
De esta forma, podemos desprender, que en ninguna nación, existe “Soberano” alguno, pues el único soberano es el Pueblo, pero el pueblo es una diversidad de opiniones, razas, culturas, historias; es de esta forma en que nos involucramos con una nueva estirpe.
La fuerzan de las expresiones vertidas en estas líneas, entregan sustento para indicar, que la Nación, NO es sujeto del derecho, característica que sí poseen los estados. Por lo tanto, los pensamientos filosóficos, las corrientes de opinión, los conceptos internacionales, no pertenecen a todas las naciones, es decir cada uno tiene una nacionalidad propia, por ende en Chile, somos CHILENOS.
Este ser Chileno, conlleva determinadas características, las cuales se encuentran bajo el acervo del concepto de nación cultural, lo que genera, uno de los que mayores problemas planteados por las comunidades, al plantearse, el cómo definir esta nación cultural. Por mucho tiempo, quienes se dedicaron al trabajo de campo, en especial a apropiarse de los conceptos y generar sensaciones y percepciones de ciertos valores de verdad en sus argumentos, fueron los activistas de ciertas doctrinas y filosofías internacionalistas, las cuales en el contexto del dominio ideológico global, difundieron y relativizaron el punto básico de acuerdo, el cual era, sin lugar a ninguna duda, el que los miembros de la nación cultural debían tener conciencia de constituir un cuerpo político ético diferenciado, pues entre todos podían compartir características culturales, tales como la lengua, las tradiciones e historia, las religiones comunes y el respeto a la diversidad y opción de una cultura distintiva, formada históricamente, pudiendo añadir el requisito de un asentamiento en un territorio determinado.; estruendo debiera sentirse, ante mis manifiestos reparos a la simpleza de decir “ lo que es Chile” como asentamiento, pues no hay que olvidar, que Chile fue mucho más territorio del que ciertos políticos le han dejado. (San Juan, Mendoza, Rio Diamantes al sur, Patagonia, y actualmente el ignominioso enclave Tompkins).
Lo anterior es fundamental, para hacer coincidir el concepto con la realidad, el concepto de nación cultural suele estar acoplado a una doctrina histórica, la cual contempla como naciones a las divisiones que se generan los humanos en asentamientos determinados geopolíticamente. En este sentido, se trata de una doctrina ética y filosófica que sirve como punto de partida para la ideología del nacionalismo.
La distinción de características específicas de un grupo le da el sustento a lo se conoce como la Identidad Nacional. Para esto, se utilizan criterios diferentes entre sí, toda
vez que son distintas las personas que los usan, como así son distintos los objetivos que de uso de las concepciones de ideas y de construcción de conceptos.
Alguna vez un alumno, me consulto acerca de si podía haber una Nación, dentro de otra Nación; pues esa pregunta me dio pie para responder desde el fondo de mi alma..Sí y No, ... mi alumno quedo perplejo, inquiriéndome nuevamente, bueno ¿si o no?, a lo cual le manifesté: “yo nací donde ya habían otros, jamás , se me ocurriría, robarles el concepto de nación a aquellos que sí son dueños de la historia, a cuya historia yo me acoplo, sin embargo, eso es lo cultural, las tradiciones históricas (muy abandonadas hoy por hoy, y desde hace muchas décadas). Por otra parte, cuando los previos se organizaron, forjaron una doctrina llamada país, ese país le dieron un nombre, y bajo ese nombre, muchos juramos defenderlo hasta morir si fuera necesario, en ese juramento escuche a mis connacionales, en sus lenguas ancestrales aymara, rapa nui, en mapudungun, en chileno, y fuimos todos uno, éramos CHILENOS.
Es de suma importancia el ser bastante claro al respecto de lo recién inferido, pues muchos inmigrantes han adoptado esta Nación Chilena, como su nueva Nación; se han involucrado en el proceso de hacer grande su nombre y productiva su tierra, apoyando, creciendo, y muriendo junto a nuestros compatriotas, ya sea en los albores de la nación chilena o ya sea en sus eventos posteriores; tal cual como le respondi a mis alumnos, ya habían otros, y yo fui el que se adapto y fui uno más, estos inmigrantes ahora son Chilenos. No es el caso, de extranjeros que movilizan capitales con fines de rentas, no es el caso de extranjeros que se amparan en ONGs para activar ideologías, tampoco es el caso de aquellos extranjeros que a través de sus transnacionales, usufructúan del pueblo (amparados por las castas corruptas del poder político), solo serán tratados como CHILENOS, todos aquellos que hagan de Chile su Patria.
En estricto rigor, existe una piel indómita, que llegan a convertir el sentido cultural y político de nación, en una defensa irrestricta ante todo internacionalismo (interno y externo), que pretenda reemplazar a la Nación como un todo, o como parte. Esos somos, los nacionalistas.
Ahora, el ¿para donde vamos?, queda a vuestra interpretación: para mi, seguir construyendo a la Nación Chilena.
Profesor de Estado en Educación Técnico Profesional en la Universidad de Santiago de Chile.
Técnico Superior en Administración de Empresas, Escuela de Altos Estudios de la Comunicación y Educación.
Contador del Instituto Superior de Comercio de Santiago
Diplomado en Marco jurídico y rol fiscalizador del municipio en la Universidad Bernardo O’Higgins de Chile,
Diplomado en “Convergencia a normas internacionales de información financiera (IFRS)” en la Universidad Central de Chile.
Diplomado en Educación Técnico Profesional en la Universidad Pedro de Valdivia de Chile
Expositor Independiente de la temática “Preparación frente a desastres y emergencias tecnológicas, bajo propuesta Apell de las Naciones Unidas en sus programas PNUMA – PNUD
Conocedor integral del concepto municipio y su quehacer.
Director de desarrollo de Ñandú Profesores Asociados.
Ese es un espiritu nacionalista!
ResponderEliminary como dice usted profesor : "A seguir construyendo a la Nación Chilena". Nacion a la cual todos y me incluyo estamos dispuestos a luchar, por amor a la patria, no como esas ciertas castas corruptas del poder político, que no deberian ni tener derecho a ser llamados chilenos!, por los que amamos nuestra patria, es un llamado para seguir construyendo una mejor nacion, los que merecidamente somos CHILENOS!
Sergio Matamala Cuevas.