lunes, 12 de julio de 2010

ACLARANDO POSICIONES...


por PATRICIO VERGARA



Hoy varios diputados de la UDI levantaron su voz para respaldar la propuesta de indulto que la Iglesia presentará al gobierno el día 16.

Los diputados Moreira y Kast manisfestaron la necesidad de abrir una nueva etapa en la vida de Chile mediante este indulto que debiera beneficira también a nuestros héroes perseguidos por el marxismo y traicionados por cierta derecha desmemoriada y malagradecida.

Hace algunos días, vimos con sorpresa a la Diputada RUBILAR realizando un homenaje a Salvador Allende, hace algún tiempo vimos a Cristian Monckeberg "conmoviendose " con el museo de la memoria y a Lily Perez negandose terminantemente a que fueran indultados nuestros soldados, sembrando la imagen errada que toda la derecha pensaba igual.

Por primera vez en mucho tiempo alguien levanta la voz para defender una posición clara y firme frente a los escalonas,lagos y frei , que se creen poseedores de la verdad absoluta y depositarios de la moral y la decencia.

Debemos seguir trabajando y difundiendo nuestro mensaje para que los parlamentarios y dirigentes de RN y UDI escuchen de una vez a quienes los eligieron. Votaron por ellos y por Piñera, los mismos que apoyaron el 11 de septiembre, los mismos que votaron SI en 1988, los mismos que lloraron por el asesinato de JAIME GUZMAN y la muerte de Pinochet, los mismos que votamos por Piñera como "el mal menor" para terminar de una vez con los 20 años de robos y delincuencia desatada de la concertación.

Es a nosotros que los diputados , senadores y ministros tienen que representar,

Si seguimos trabajando por la causa de Chile llegará el día en que un ministro del Interior se saque una foto con un presidente que valga la pena y no con el mamarracho de allende.



POR CHILE,SIEMPRE!!


domingo, 11 de julio de 2010

Nacionalismo y Democracia: ¿Realidades incompatibles?


Nacionalismo y Democracia: ¿Realidades incompatibles?






por JUAN BRAGASSI extraido de www.centroestudios.cl


Generalmente, cuando se habla de un proyecto político nacionalista, suceden dos fenómenos, por un lado se habla de la incompatibilidad de dicho modelo con el sistema democrático, parlamentario y de partidos. Por el otro, se tiende a asociar su propuesta, con la simple formulación de un estado de gobierno que va desde el presidencialismo al autoritarismo; del militarismo a la dictadura o en su paradigma más común, el totalitarismo.

Sin embargo cabe preguntarse, si dicha percepción es acertada.

¿El nacionalismo es contrario a la democracia? ¿El nacionalismo tiene como máxima expresión de gobierno, la instauración de un modelo totalitario?

En las siguientes líneas, esperamos demoler ciertos “mitos” y dar luz respecto a este tema.

Nacionalismo v/s ultra nacionalismo: Más allá de cualquier definición jurídica, el nacionalismo es un sentimiento de identificación, interés y valoración que nace al interior de un individuo, no sólo respecto a las particularidades que caracterizan a la comunidad en que vive y se desarrolla, sino que también con los pares que la componen, manifiesto en un vínculo espiritual de hermandad, que trasciende a particularidades y distancias geográficas.

De ahí su natural inclinación por el atesoramiento de dichas diferencias individuales y colectivas, su estudio, desarrollo y defensa.

Dicha actitud, no es sinónimo de sobrevaloración de “lo propio” y subvaloración de “lo ajeno”, ya que significaría estar ausente de toda autocrítica, sino la justa medida entre lo espiritual y lo material; lo individual y lo colectivo; lo similar y lo diverso; lo local, lo regional y lo universal.

Por lo tanto, el nacionalismo, no niega la participación de su colectividad, como realidad local, dentro del contexto regional y universal que le corresponde por propia naturaleza; ni mucho menos se opone al intercambio y la cooperación, ya que toda sociedad tiene como base central para su progreso, evolución y adaptación, además de lo similar y lo variable, la colaboración.

Es así pues, que el nacionalismo en su significado real, es de carácter integrativo y pacificador, ya que sustituye el enfrentamiento de intereses excluyentes (internos y externos), por la comprensión, la colaboración, la solidaridad, el altruismo y la hermandad más allá de estados particulares y distancias, plasmando dicha voluntad de unidad, en un proyecto común o colectivo.

Es este patrón integrativo espiritual, el que inmediatamente lo diferencia con el ultranacionalismo, nacionalismo chauvinista o también conocido como “chabacano” con su fórmula populista basada en prejuicios, formas y exterioridades de raíz esencialmente materialista, ejemplo de ello es la denominada “lucha de razas”, la que no deja de ser más que una simple extensión del clasismo competitivo liberal de derecha y su subproducto la lucha clases.

Lo mismo cabe, para llamada “teoría del espacio vital”, la cual no deja de ser más que una nueva forma para denominar y justificar el imperialismo económico y el colonialismo invasor.

Nacionalismo, socialismo y corporativismo: Como sabemos, el ser humano por naturaleza es un ser social, estado que va más allá de su permanencia en una comunidad y la ligazón espiritual que se genera a partir de ello, sino también por que cada una de sus acciones, al igual como la de sus demás componentes, inciden directa o indirectamente en ella.

Cuando adquiere conciencia de ello, identifica los vacíos existentes y enuncia principios morales y estados ideales del “cómo deberían ser las cosas”, aspiraciones las cuales guiarán sus acciones, y que se volcarán en un trabajo planificado, por interés de brindar solución a los problemas que afectan a su colectivo, es en ese caso cuando hablamos de socialismo.

Dicho trabajo, que lucha por la obtención de un mayor estado de elevación espiritual y material de una comunidad, se puede dar utilizando los mecanismos de organización y participación ciudadana existentes – los oficiales -, haciéndolos efectivos y en especial, si no los hay - y aquí su mayor característica – creándolos al alero de la Ley, esto es lo que se llama sindicalismo y corporativismo.

Su finalidad, es la de constituir a estas organizaciones en una fuerza viva, capaz de comunicar, guiar y erradicar la mezquindad y el interés particular, que desvirtúan el sano ejercicio de un Gobierno y sus políticas de Estado.

Nacionalismo y su aspiración de gobierno: El nacionalismo, consecuente con su vocación social y dentro de su lógica de acción en la realidad, necesita en un determinado momento traducir ese sentimiento, interés y preocupación en una serie de principios, que guiarán y focalizarán sus formas de trabajo, con objeto de mejorar lo existente, mas nunca empeorarlo.

He aquí, que el concepto “revolución” y ”revolucionario” para el nacionalismo, no es entendido y operado como sinónimo de antisistema, es decir vislumbrado bajo una óptica confrontacional y desconstructiva por medio de la “acción directa”, sino que es eminentemente constructiva, de orden, de respeto a la ley y a la autoridad.

Por lo tanto, el nacionalismo participa dentro del sistema, valiéndose de sus mecanismos para servir, actitud que es denominada por la izquierda como burgués, pequeño burgués, reaccionaria o contra revolucionaria.

En cuanto al uso de la violencia, el nacionalismo no lo ve como una vía válida y legítima, ya que ella no contribuye a la unidad, ni a la “conversión de almas” por dicha causa, sino todo lo contrario, a un mayor estado de descomposición, fragmentación, desconfianza, odio y enfrentamiento.

Bajo esta perspectiva, el uso de la violencia sólo puede ser justificable, como medida desesperada última de protección o disuasión frente una fuerza ofensiva.

Ya dotado el nacionalismo de experiencia, corregido sus defectos operativos y legitimado popularmente con su trabajo como movimiento – que es la base de su poder -, no se conformará con dar respuesta a un problema en particular o a cuanto vacío social se encuentre en su camino, sino que postulará necesariamente, a rectificar como gobierno, las circunstancias que lo generan.

Si el escenario es irremediable, la opción será la sustitución del sistema existente, por un modelo más próximo y práctico a las necesidades de vital importancia.

Desde esta perspectiva, ya sea correctiva o reformadora, el nacionalismo tendrá como fuente de apoyo, su trayectoria dentro de la realidad nacional, la que lo dotará del pragmatismo necesario, que lo orientará en lo que es justo, válido y posible de hacer.

Es por ello, que el nacionalismo como sistema de gobierno, encuentra su expresión en la formulación o creación de un modelo de carácter nacional de implicancia social – nacional socialismo o socialismo nacional -, político, económico y cultural, siendo para nuestro caso en particular la chilenidad y para su extensión en el contexto regional, el Americanismo.

Nacionalismo y los sistemas de gobierno: Una vez hecho este análisis, podemos afirmar, que la raíz que socava a los sistemas de gobierno, radica esencialmente en que si acoge o no de buena forma las necesidades internas de la comunidad, y si éstas encuentran una traducción real como respuesta, en las políticas de estado.

Pensar que un sistema de gobierno, ya sea monárquico, republicano u otras formas por sí garantizan con sus mecanismos, una solución efectiva y una correcta participación ciudadana, es equívoco.

El nacionalismo, bajo su sistema de gobierno nacional socialista o social nacionalista, jamás podrá estar en contra de la democracia, simplemente por que sería estar en contra de lo que más pretende, la organización y la participación ciudadana a través del trabajo, en un proyecto colectivo o de país de beneficio mutuo (individuos y colectividad).

Sí, el nacionalismo optará por renovar sus mecanismos, equilibrarlos y de ser necesario, reemplazarlos totalmente, por un nuevo modelo de democracia.

También cabe clarificar, que el nacionalismo no se opone a la existencia de instituciones tales como el parlamento o los partidos políticos, más sí a los criterios excluyentes e intereses particulares, que se ven expresados en ellos como sistema y que orientan su funcionamiento.

Por lo tanto, el nacionalismo jamás encontrará su expresión en un sistema de carácter totalitario.

Tampoco lo hará en modelos masas, promotores ya sea del individualismo a ultranza o en su defecto del colectivismo absoluto, simplemente por que ambos portan un errático entender de los que es la “diversidad” y la “igualdad”.

Toda vez que en estos tres esquemas, es en donde precisamente se somete y anula dicha participación ciudadana, careciendo de la debida representatividad en las políticas de Estado.

Finalmente, para quienes se sientan representados por el nacionalismo, deben evaluar lo anteriormente expuesto y asumir una actitud reflexiva respecto al pasado y sobre todo, a la calidad de lo que hoy se está haciendo en función de esta razón social.

Juan Bragassi H.

martes, 6 de julio de 2010

LA VIDA RECTA


por LEON DEGRELLE


Los que titubean ante el esfuerzo es porque tienen adormecida el alma. El gran ideal da siempre fuerza para domar el cuerpo, para soportar el cansancio, el hambre, el frío.

¿Qué importan las noches en vela, el trabajo abrumador, o el dolor, o la pobreza? Lo esencial es conservar en el fondo del corazón la gran fuerza que alienta y que impulsa, que aplaca los nervios desatados, que hace latir de nuevo la sangre cansada, que hace arder en los ojos, adormecidos por el sueño, un fuego ardiente y devorador.

Entonces, nada es áspero ya. El dolor se ha transformado en alegría porque, gracias a él, nos damos más por entero, y el sacrificio nuestro se purifica.

La facilidad adormece el ideal. Le alienta, en cambio, él estimulo de la vida dura que nos hace adivinar lo profundo del deber cumplido, las responsabilidades que hay que afrontar, y la gran misión digna de nosotros.

Lo demás no cuenta.

La salud nada importa.

No estamos en este mundo para comer a horas fijas, para dormir con regularidad, para vivir cien o más años.

Todo esto es vano y es necio.

Sólo una cosa cuenta: tener una vida útil; perfilar el alma; estar pendiente de ella, instante por instante; vigilar sus debilidades y exaltar sus impulsos; servir a los demás derramar a nuestro alrededor la dicha y la ternura; ofrecer el brazo al prójimo, para elevarnos todos, ayudándonos los unos a los otros.

Una vez cumplidos nuestros deberes ¿qué más da morir a los treinta años o a los cien años? ¡Lo que importa es sentir el corazón encendido, cuando la bestia humana grita extenuada!

¡Que se levante y que siga, a pesar de todo!

Ahí está para eso, para agotarse, hasta el fin.

Sólo el alma cuenta, y ella tiene que dominar a todo lo demás

Breve o larga, la vida sólo vale algo si en el instante de entregarla no tenemos que sonrojarnos de ella.

Cuando la dulzura de la vida nos invita a la felicidad de amar, la belleza de un rostro o un cielo claro, da una señal que, de lejos, nos llama, cuando estamos dispuestos a ceder ante unos labios o a la luz y a los colores y al descanso de las horas largas, entonces es cuando estrecharemos dentro del corazón todos los sueños nimbados del oro de los instantes de suprema evasión.

La verdadera evasión es renunciar a las prendas amadas, y renunciarlas en el instante mismo en que su perfume nos hacía desfallecer.

En esta hora en que hay que rechazar y hundir lo más entrañable de nuestro ser y alzar el amor por encima del corazón, y, por lo tanto, cuando todo es cruel dolor, entonces es cuando también comienza a ser completo y puro el sacrificio.

Hemos franqueado nuestros propios límites; por fin podemos dar algo. Antes, todavía, nos buscábamos a nosotros mismos y a esas briznas de orgullo y de gloria que corrompen tantos brotes generosos del alma. No damos nada por el puro dar, sin calcularlo antes, pues todo está en uno de los platillos de la balanza, más que cuando, previamente, hemos matado el amor a nosotros mismos. Esto no es fácil, no, porque la bestia humana es reacia a comprender lo que la amargura quiere enseñarnos.

¡Qué dulce es soñar con el ideal y construirlo en el pensamiento! Pero es, en realidad, muy poca cosa.

El ideal hay que construirlo dentro mismo de nuestro vivir.

Arrancando piedra a piedra, para construirlo a nuestras comodidades, a nuestras alegrías, a nuestro descanso, a nuestro propio corazón.

Cuando, a pesar de todo, el edificio al cabo de Los años se alza ya, y cuando, a pesar de ello, no sé detiene uno en la faena, sino que se sigue y se sigue, aunque la piedra ya no se deje pulir, entonces solamente es cuando el ideal empieza a volar.

El ideal vivirá en la medida en que nosotros, nos entreguemos a él hasta morir.

¡Qué drama, en verdad, el de la vida recta!

León Degrelle
(Jefe Movimiento Christus Rex - General Waffen-SS)

Para la juventud de mi amado país CHILE, y todas sus concepciones de Nación.

¿Qué es el Nacionalismo chileno, y para adonde va?

Por Javier Andrade Morales***, un albañil nacionalista.

Cada vez que me encaramo por sobre la barda de la opinión oficial…y también por la de las masas, se me nubla el pensamiento con esta intrigante y sólida pregunta: ¿Qué es el Nacionalismo chileno, y para adonde va?
Es en ese momento, cuando las historias de mi juventud, basadas por las influencias de mi madre, una dirigente del entonces Partido Nacional y de mi señor padre, un hombre autodidacta, en tiempos en que la educación era un privilegio de las elites más empingorotadas, se fue forjando junto a las influencias ideológicas de Oswald Spengler, en el pueblo, con el pueblo y para el pueblo, siendo de esta forma cuadro activo anticomunista desde su trinchera socialista, ya sea en MNSCH o en su paso por la participación directa en el Segundo Conflicto Mundial; sin embargo, en lo doctrinario, las palabras de mi solemne y romántico maestro Don Gastón Acuña McLean, además, por el fuerte ideario de la República Portaliana “cruda”, por las infinitas necesidades de libertad de pensamiento y de acción y ante la acción desmedida de los polos políticos y… también de los caudillos del poder y del dinero, me dan las energía necesaria para entregarles este particular trabajo, a todos los jóvenes chilenos, que día a día, ven traicionados y mancillados sus valores patrios. Más aún, cuando veo como “la democracia” a través de los administradores de turno, juegan con la Soberanía de la Nación.
Esa Nación, que ya sea en sus dos acepciones generales – la cultural y la política, ve denostados los valores y principios rectores de Chile, en especial, cuando se trata de la estrategia de formación y educación que a sus HIJOS debe entregar.
Si bien estos conceptos son de carácter sociológicos, son de una pureza estratégica a toda prueba, pues las características culturales de nuestras regiones son amplias y muy diversas, y el estado como nación, no es lo suficientemente claro ni preciso al elaborar sus políticas estatales (Nación Política ineficiente).
De meridiana claridad es el hecho, que para quedar bien con todos, existen administraciones que no provocan revoluciones (cambios estructurales y profundos) en las políticas heredadas, aún a costa de saberlas innocuas y demagógicas.
Ya, en la Revolución Francesa, se discutía acerca del concepto de nación, sin embargo hoy en esta aldea global, las discusiones han girado, entre otras cosas, en lo que sucede respecto a la titularidad del ejercicio de la soberanía, y obviamente de las resultantes, ya sea por el ejercicio o no ejercicio de tal acción.
Es un hecho empírico, pero no lógico, el que el pueblo elige “soberanamente” a sus representantes, estos representantes, salvo honrosas excepciones, no satisfacen las necesidades de proyección de la Nación, como tal, ni inmediatas y menos futuras de este pueblo carente de voz y de acción.
De lo anterior, nace mi humilde visión, de que el pueblo es más, que solo uno de los constituyentes de la Nación. ¿Qué importa que la nación este constituida jurídicamente, si esta organización no interpreta el clamor popular de su pueblo?
Nicolás de Condorcet, ejemplifica con el concepto de pueblo, con énfasis y con valor, la distinción entre poder constituyente y poder constituido como base para el buen funcionamiento del Estado liberal y democrático. Esta es la base por la cual todo pueblo, puede revelarse ante la opresión de una eventual tiranía, sea opresión intelectual o política, mayor aún si es internacional.
De esta forma, podemos desprender, que en ninguna nación, existe “Soberano” alguno, pues el único soberano es el Pueblo, pero el pueblo es una diversidad de opiniones, razas, culturas, historias; es de esta forma en que nos involucramos con una nueva estirpe.
La fuerzan de las expresiones vertidas en estas líneas, entregan sustento para indicar, que la Nación, NO es sujeto del derecho, característica que sí poseen los estados. Por lo tanto, los pensamientos filosóficos, las corrientes de opinión, los conceptos internacionales, no pertenecen a todas las naciones, es decir cada uno tiene una nacionalidad propia, por ende en Chile, somos CHILENOS.
Este ser Chileno, conlleva determinadas características, las cuales se encuentran bajo el acervo del concepto de nación cultural, lo que genera, uno de los que mayores problemas planteados por las comunidades, al plantearse, el cómo definir esta nación cultural. Por mucho tiempo, quienes se dedicaron al trabajo de campo, en especial a apropiarse de los conceptos y generar sensaciones y percepciones de ciertos valores de verdad en sus argumentos, fueron los activistas de ciertas doctrinas y filosofías internacionalistas, las cuales en el contexto del dominio ideológico global, difundieron y relativizaron el punto básico de acuerdo, el cual era, sin lugar a ninguna duda, el que los miembros de la nación cultural debían tener conciencia de constituir un cuerpo político ético diferenciado, pues entre todos podían compartir características culturales, tales como la lengua, las tradiciones e historia, las religiones comunes y el respeto a la diversidad y opción de una cultura distintiva, formada históricamente, pudiendo añadir el requisito de un asentamiento en un territorio determinado.; estruendo debiera sentirse, ante mis manifiestos reparos a la simpleza de decir “ lo que es Chile” como asentamiento, pues no hay que olvidar, que Chile fue mucho más territorio del que ciertos políticos le han dejado. (San Juan, Mendoza, Rio Diamantes al sur, Patagonia, y actualmente el ignominioso enclave Tompkins).
Lo anterior es fundamental, para hacer coincidir el concepto con la realidad, el concepto de nación cultural suele estar acoplado a una doctrina histórica, la cual contempla como naciones a las divisiones que se generan los humanos en asentamientos determinados geopolíticamente. En este sentido, se trata de una doctrina ética y filosófica que sirve como punto de partida para la ideología del nacionalismo.
La distinción de características específicas de un grupo le da el sustento a lo se conoce como la Identidad Nacional. Para esto, se utilizan criterios diferentes entre sí, toda
vez que son distintas las personas que los usan, como así son distintos los objetivos que de uso de las concepciones de ideas y de construcción de conceptos.
Alguna vez un alumno, me consulto acerca de si podía haber una Nación, dentro de otra Nación; pues esa pregunta me dio pie para responder desde el fondo de mi alma..Sí y No, ... mi alumno quedo perplejo, inquiriéndome nuevamente, bueno ¿si o no?, a lo cual le manifesté: “yo nací donde ya habían otros, jamás , se me ocurriría, robarles el concepto de nación a aquellos que sí son dueños de la historia, a cuya historia yo me acoplo, sin embargo, eso es lo cultural, las tradiciones históricas (muy abandonadas hoy por hoy, y desde hace muchas décadas). Por otra parte, cuando los previos se organizaron, forjaron una doctrina llamada país, ese país le dieron un nombre, y bajo ese nombre, muchos juramos defenderlo hasta morir si fuera necesario, en ese juramento escuche a mis connacionales, en sus lenguas ancestrales aymara, rapa nui, en mapudungun, en chileno, y fuimos todos uno, éramos CHILENOS.
Es de suma importancia el ser bastante claro al respecto de lo recién inferido, pues muchos inmigrantes han adoptado esta Nación Chilena, como su nueva Nación; se han involucrado en el proceso de hacer grande su nombre y productiva su tierra, apoyando, creciendo, y muriendo junto a nuestros compatriotas, ya sea en los albores de la nación chilena o ya sea en sus eventos posteriores; tal cual como le respondi a mis alumnos, ya habían otros, y yo fui el que se adapto y fui uno más, estos inmigrantes ahora son Chilenos. No es el caso, de extranjeros que movilizan capitales con fines de rentas, no es el caso de extranjeros que se amparan en ONGs para activar ideologías, tampoco es el caso de aquellos extranjeros que a través de sus transnacionales, usufructúan del pueblo (amparados por las castas corruptas del poder político), solo serán tratados como CHILENOS, todos aquellos que hagan de Chile su Patria.
En estricto rigor, existe una piel indómita, que llegan a convertir el sentido cultural y político de nación, en una defensa irrestricta ante todo internacionalismo (interno y externo), que pretenda reemplazar a la Nación como un todo, o como parte. Esos somos, los nacionalistas.
Ahora, el ¿para donde vamos?, queda a vuestra interpretación: para mi, seguir construyendo a la Nación Chilena.


***Javier Andrade Morales es:
Profesor de Estado en Educación Técnico Profesional en la Universidad de Santiago de Chile.
Técnico Superior en Administración de Empresas, Escuela de Altos Estudios de la Comunicación y Educación.
Contador del Instituto Superior de Comercio de Santiago
Diplomado en Marco jurídico y rol fiscalizador del municipio en la Universidad Bernardo O’Higgins de Chile,
Diplomado en “Convergencia a normas internacionales de información financiera (IFRS)” en la Universidad Central de Chile.
Diplomado en Educación Técnico Profesional en la Universidad Pedro de Valdivia de Chile
Expositor Independiente de la temática “Preparación frente a desastres y emergencias tecnológicas, bajo propuesta Apell de las Naciones Unidas en sus programas PNUMA – PNUD
Conocedor integral del concepto municipio y su quehacer.
Director de desarrollo de Ñandú Profesores Asociados.

¿ Y de este HOLOCAUSTO quien habla?

por Patricio Vergara

1.- El terror de los bombardeos terroristas aliados contra la población civil alemana (Hamburgo, Dresde...).

2.- El robo de más de 165.000 km2. de tierra históricamente alemana. Así, paradójicamente, el filósofo idealista alemán Emmanuel Kant, nacido en Konigsberg (Prusia), sería actualmente un filósofo ¡polaco!

3.- La expulsión de quince millones de alemanes de sus territorios orientales y la matanza de más de tres millones de civiles en auténticos crímenes de limpieza étnica, así como la transferencia de la Alemania oriental al régimen político más sangriento de la Historia: el Comunismo.

4.- Las deportaciones en masa de la población alemana de los territorios del Este. La "Kriegsmarine", la Marina alemana, prestó ayuda con el trasatlántico Gustloff, identificado como de la Cruz Roja, y los barcos-hospital Steuben y Goya, los tres hundidos por submarinos aliados. Eran los inicios de 1945 y el total de víctimas, entre mujeres, niños y ancianos mayoritariamente, superó las veinte mil.

5.- El embargo realizado al pueblo alemán después de la guerra y durante tres años que produjo la muerte por hambrunas a más de cinco millones de víctimas alemanas.

6.- Más de un millón y medio de mujeres alemanas, desde niñas a ancianas, fueron violadas. El soviético Ilia Ehrenburg, jefe de los comisarios judíos, sentenció: "Soldados del Ejército Rojo, arrancad por la fuerza el orgullo racial de las mujeres alemanas. ¡Violad! ¡Violad! ¡Violad!"

7.- Y algo totalmente desconocido por la inmensa totalidad de las "opiniones públicas" democráticamente informadas: la esclavización de los soldados alemanes como presos de posguerra. El admirado general y comandante de los ejércitos aliados, de origen judío, Dwight David Eisenhower, que fue promovido por el presidente Roosevelt, del mismo origen étnico que él, desde el empleo de teniente coronel hasta el de general de división, prescindiendo de servicios y escalafones, fue un general que no ganó personalmente ninguna batalla,pues tanto el general Patton como el general Montgomery eran militares mucho más brillantes que él, decidió, seguramente inspirado por el mismísimo Yahvé, que más del millón de prisioneros alemanes no fueran internados en campos de concentración, ni en los diversos cuarteles ya vacíos, sino en ochenta campos de internamiento distribuidos entre Alemania, Francia, Bélgica y Holanda, bajo la consideración de "enemigos desarmados", término de su invención que le permitía violar los Tratados de Ginebra y de La Haya sobre prisioneros de guerra y aniquilaba la jurisdicción de la Cruz Roja. Estos campos de internamiento se hallaban delimitados con alambradas, totalmente a la intemperie y sin servicios sanitarios, sin cocinas y sin comedores, entre otras muchas deficiencias, lo que provocó un aumento espectacular de las defunciones de estos soldados que simplemente habían defendido y luchado por su patria, muertes provocadas por graves enfermedades como la pulmonía, la pleuresía, la gangrena, el tifus, la disentería y muchas más, ya que, entre otras lamentables situaciones, los prisioneros debían beber sus propios orines ante la falta de agua o debían guarecerse con ramas de árboles o haciendo hoyos en la tierra, cosa que incluso también se les prohibió. Entre las víctimas de estos campos de internamiento ideados por el general Eisenhower había muchas mujeres e hijos de prisioneros, que no habían querido separarse de sus maridos y padres, recibiendo el mismo trato discriminatorio y humillante.